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Sacerdotes para la vida religiosa

 

Los consejos evangélicos de castidad consagrada a Dios, de pobreza y de obediencia, como fundados en las palabras y ejemplos del Señor son un don divino que la Iglesia recibió de su Señor y que con su gracia conserva siempre (cf. LG 43).

vidareligiosa.jpgLos Discípulos de los Corazones de Jesús y María, como religiosos, participamos de este don especial de la gracia que –como enseña el Concilio Vaticano II– pertenece de manera indiscutible, a su vida y santidad (cf. LG 44). Agradecidos por este don, comprendemos su importancia para la vida y la santidad de la Iglesia.

En la misión de la Iglesia, los sacerdotes de las órdenes e institutos religiosos han ejercido un singular cuidado sobre la vida religiosa. Su vida se basa en la misma consagración total de sí mismo a Dios, amado sobre todas las cosas, ordenándose al servicio de Dios y a su gloria (cf LG 44). Siguiendo esta venerable tradición en la Iglesia, los Discípulos de los Corazones de Jesús y María nos ponemos al servicio otros religiosos.

Vivir la vida de comunidad en la observancia de los consejos evangélicos nos permite compartir la vida religiosa que servimos en nuestra misión. Diariamente experimentamos las alegrías y dificultades de la vida de comunidad, el profundo sentido redentor de la obediencia, las exigencias de la pobreza evangélica, la belleza de la virginidad consagrada.

Conforme a la peculiaridad de nuestra inspiración ignaciana y al carisma del discipulazgo servimos a la vida religiosa con el gozo de enriquecer la comunión eclesial y así contribuir a la Santidad de la Iglesia y su misión evangelizadora.

Qué ofrecemos a los religiosos:

  • Formación espiritual y teológica, mediante la dirección espiritual, la formación permanente o cursos de formación.
  • Predicación de Ejercicios Espirituales según el método de S. Ignacio de Loyola
  • Servimos como confesores y capellanes para comunidades religiosas.