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Postulantado y Noviciado

 

La formación de los Discípulos de los Corazones de Jesús y María tiene una primera etapa de discernimiento que es el postulantado y noviciado. El que pide entrar en los Discípulos quiere responder a la llamada de Cristo que le invita a ser uno con El consagrado por el Espíritu Santo en servicio a la Iglesia. Durante este primer tiempo de formación, tanto el aspirante como los superiores podrán discernir su vocación y su capacidad para abrazar la vida propia de nuestro Instituto.

El postulantado es un primer tiempo para conocer nuestra vida y discernir la vocación. Entonces puede ser admitido al noviciado, que tiene como fin principal que el novicio aprenda a vivir como Discípulo conforme a las exigencias de la vida religiosa, ejercitándose en la práctica de los consejos evangélicos para así crecer en la caridad, y a realizar en su vida la unidad entre contemplación y acción según el modo propio de nuestra vida.

Durante el noviciado tenemos tres experiencias que servirán para introducir más profundamente al novicio en nuestra tradición espiritual: el mes de Ejercicios nos pone en contacto con la riqueza del estilo y espiritualidad ignacianos; en el mes de hospitales tenemos una intensa experiencia de caridad y servicio a Cristo en los hermanos mis pobres y necesitados; la peregrinación nos introduce en el misterio de la vida que es un camino en amistad siguiendo las huellas del Maestro.

El noviciado culmina con la profesión religiosa, en la que el discípulo se consagra a Jesucristo para seguirle más de cerca por el camino de los consejos evangélicos conforme al carisma de nuestro Instituto.