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El icono de Betania

Madrid, España 2014

 

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¿Qué es Betania?

Betania es un pequeño pueblo situado cerca de Jerusalén. El evangelio nos dice pocas cosas acerca de este lugar en tiempos de Jesús. Primero el evangelio nos enseña que Jesús tenía tres amigos que vivían allí, y que eran hermanos: Lázaro, Marta y María. También cuando Jesús estaba cansado (después de rezar en el templo de Jerusalén, predicar y discutir con los fariseos) iba a Betania, la casa de sus amigos donde sabía que podía encontrar descanso. (Mt 21,17; Mc 11, 11).

Betania es el lugar donde Jesús muestra el poder del amor cuando llama a Lázaro de la muerte a la vida. Este hogar es también el lugar donde reconocemos el poder de nuestro amor: fue en Betania donde María, la hermana de Lázaro, ofreció un perfume muy caro para ungir los pies de Jesús (Jn 12, 1-3).

Betania es, por lo tanto, la casa donde Jesús era acogido como amigo. Más importante aún, Betania es esa casa que ha sido transformada por Jesús en un nuevo hogar. Jesús dio nueva vida a Lázaro, primero por medio del don de su amistad, y después al llamarlo cuando estaba en la tumba y llevaba cuatro días muerto. De manera similar nuestra familia puede recibir a Jesús en su corazón porque nuestra familia ha sido acogida y redimida por Cristo).

El icono de Betania

Veamos los diferentes elementos de nuestro icono

La posición de cada miembro de la familia expresa las diferentes maneras de relacionarse con Jesús:

Detalle_Lazaro_opt.jpgLázaro está sentado junto al Señor y mira a Jesús con gratitud por el don de una nueva vida. Este don está representado por el cáliz y Lázaro lo recibe por medio de la poderosa llamada de su amigo: “Lázaro sal fuera” (Jn 11,43).  Jesús gritó  y su voz resonó en el silencio de la muerte dentro de su tumba (se muestra por medio del color negro de la puerta). Vestido con una túnica blanca, Lázaro está viviendo una vida nueva. Lázaro escapa de su muerte porque el Señor es capaz de penetrar y asumir el misterio de la muerte y del pecado por medio de su propia pasión y muerte redentora.

Lázaro sostiene el cáliz lleno de vino porque él va a beberlo, junto con Jesús cuando venga la pasión. Él es un discípulo de Cristo, por tanto él le seguirá donde quiera que vaya.

Detalle_Marta_y_Maria_opt.jpgMarta de pie en actitud de sierva. Ella ha aprendido del Maestro el significado del verdadero servicio, y ahora ella puede enseñárselo a otros (el chico que sirve).  El verdadero servicio revela el fin de todas nuestras acciones: Jesús mismo. El plato de pescado representa nuestro trabajo, con su valor transformado y multiplicado por Jesús. El chico que sirve es para recordarnos a otro chico que ofreció sus cinco trozos de pan y sus dos peces (toda su pobre vida). Con la pequeña ofrenda del chico, Jesús fue capaz de alimentar a miles de personas. (Jn 6,1-14)

María, sentada a los pies del Señor, en armonía con el trabajo de Marta, contempla a Jesús y escucha sus palabras. Ella tiene sus manos cubiertas, como un signo de adoración y de humildad. Ella no mira (ni depende de) sus propios trabajos ni méritos, sino de Jesús mismo. Ella ofrece la mirra de su amor; amor que seguirá a Jesús en el camino hacia la cruz y hacia el sepulcro. Mirra para ungir en la tumba.

Los tres hermanos están mirando al Señor. Sus miradas están llenas de alegría por la resurrección de Lázaro, pero al mismo tiempo tristes por el anuncio de la pasión del Señor. A pesar de todo, ellos están llenos de esperanza porque ellos entienden la grandeza de Jesús, su poder. Ellos  están llenos de valor desde que saben que como discípulos de Cristo, ellos deberán seguirlo en sus sufrimientos. Se mueven hacia el Señor para que él les reciba, les purifique y transforme sus alegrías, miedos y esperanzas como familia.

Detalle_Jesus_opt.jpgMira a Jesús. La mesa, el lugar cotidiano de la comunión familiar, tiene al Señor en el centro. Todo el movimiento de la pintura empieza con Jesús y las miradas y los gestos de cada miembro de la familia están dirigidos a él. Para nosotros, Jesús se sienta en nuestra mesa porque como un buen amigo, él quiere compartir con nosotros, nuestras conversaciones y comidas. Él se interesa por nuestra vida cotidiana y quiere bendecirla y transformarla.

En el halo dorado con la cruz roja, vemos el nombre que fue revelado por Dios a Moisés (Yo soy el que Soy: O WN: ὁ ὤν; Éxodo 3,14), y en la parte derecha, el nombre de Jesús (en griego, en forma abreviada: IC XC; la primera y la última letra de Jesucristo: Ιἠσους Χριστός). Este nombre está por encima de un fondo oscuro: una puerta que indica la victoria de la luz sobre la oscuridad, de la vida sobre la muerte. La cortina está abierta para indicar la teofanía, la revelación de la acción divina en la redención de la humanidad.

Ahora miremos las manos de Jesús. Con los ojos de un amigo, su mano izquierda está abierta para recibir el don de nuestra vida cotidiana, mientras él bendice cada ofrenda con su mano derecha.

¿Cuáles son estos dones?Detalle_Perfume_opt.jpg

El primer don es un cáliz lleno de vino que presenta Lázaro. El segundo es un pescado, ofrecido por Marta a través de las manos del chico que sirve. Por último, María presenta el ungüento perfumado. Todos estos son las “pequeñas” cosas que los seres humanos pueden ofrecer al Señor.

Detalle_vino_opt.jpgJesús quiere estas “pequeñas” cosas. Él depende de nuestros dones y quiere recibirlos para transformarlos en una fuente de vida y de alegría, como él hizo en Caná durante la fiesta de boda y también cuando multiplicó los panes y los peces (Jn 2,3-10; 6,1-13).Detalle_pez_opt.jpg

El toque de la luz dorada sobre cada uno de estos dones revela la presencia del Espíritu Santo trabajando por medio de los sacramentos. La eucaristía está representada por el cáliz y el pescado. La mirra representa la unción (o confirmación); un lugar para el encuentro con el Señor.

Las manos del Señor no solo bendicen la ofrenda, sino también la familia, confiándoles la misión para compartirla con otras familias.  Estas familias juntas participan en el don de la presencia del Señor.