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Meditación para orar el Evangelio del día (P. Luis de Prada)

Tiempo para insistir en la oración, práctica propia del cristiano auténtico. En esta sección dejamos unas oraciones que puedan ayudaros a rezar cada día.

 

Meditación de la Ascensión 23-24/05/2020

Meditación Viernes VI de Pascua 22/05/2020 

Meditación Jueves VI de Pascua 21/05/2020 

Meditación Miércoles VI de Pascua 20/05/2020 

Meditación Martes VI de Pascua 19/05/2020 

Meditación Lunes VI de Pascua 18/05/2020 

Meditación Domingo VI de Pascua 17/05/2020 

Meditación Sábado V de Pascua 16/05/2020 

Meditación para el mes de mayo 15/05/2020 

Meditación para el mes de mayo 14/05/2020 

Meditación para el mes de mayo 12-13/05/2020 

Meditación para el mes de mayo 11/05/2020 

Meditación para el domingo V de Pascua 10/05/2020 

Meditación para el mes de mayo 09/05/2020 

Meditación para el mes de mayo 08/05/2020 

Meditación para el mes de mayo 07/05/2020 

Meditación para el mes de mayo 06/05/2020 

Meditación Martes IV de Pascua 05/05/2020 

Meditación Lunes IV de Pascua 04/05/2020 

Meditación Domingo IV de Pascua 03/05/2020 

Meditación Sábado III de Pascua 02/05/2020 

Meditación Viernes III de Pascua 01/05/2020 

Meditación Jueves III de Pascua 30/04/2020 

Meditación Miércoles III de Pascua 29/04/2020 

Meditación Lunes III de Pascua 27/04/2020 

Meditación Sábado II de Pascua y Domingo III Pascua 25/04/2020 

Meditación Viernes II de Pascua 24/04/2020 

Meditación Jueves II de Pascua 23/04/2020 

Meditación Miércoles II de Pascua 22/04/2020 

Meditación Martes II de Pascua 21/04/2020 

Meditación Lunes II de Pascua 20/04/2020 

Meditación Domingo de la Misericordia 19/04/2020 

Meditación Sábado de Pascua 18/04/2020 

Meditación Viernes de Pascua 17/04/2020 

Meditación Jueves de Pascua 16/04/2020 

Meditación Miércoles de Pascua 15/04/2020 

Meditación Martes de Pascua 14/04/2020 

Meditación Domingo de Resurrección 12/04/2020 

Pregón Pascual 

Meditación Sábado Santo 11/04/2020 

Meditación Viernes Santo 10/04/2020 

Meditación Jueves Santo 09/04/2020 

Meditación Semana Santa: La sentencia 08/04/2020  

Meditación Semana Santa: Ecce homo 07/04/2020  

Meditación Semana Santa: Barrabás 06/04/2020  

Meditación Semana Santa: Ante Pilatos 05/04/2020 

Meditación Semana Santa: Juicio ante Caifás 04/04/2020 

Meditación Semana Santa: Negaciones de Pedro 03/04/2020 

Meditación Semana Santa: Juicio ante Anás 02/04/2020 

Meditación Semana Santa: Prendimiento 01/04/2020 

Meditación Semana Santa: Getsemaní (2) 31/03/2020 

Meditación Semana Santa: Getsemaní (1) 30/03/2020 

Evangelio del día 29 de marzo de 2020 

Evangelio del día 28 de marzo de 2020 

Evangelio del día 27 de marzo de 2020 

Evangelio del día 26 de marzo de 2020 

Evangelio del día 25 de marzo de 2020 

Evangelio del día 24 de marzo de 2020 

Evangelio del día 23 de marzo de 2020 

Evangelio del día 22 de marzo de 2020 

Evangelio del día 21 de marzo de 2020 

Evangelio del día 20 de marzo de 2020 

Evangelio del día 19 de marzo de 2020 

Evangelio del día 18 de marzo de 2020 

Evangelio del día 17 de marzo de 2020 

Evangelio del día 16 de marzo de 2020 

 

 

La dificultad de creer en la Resurrección. San Marcos nos va narrando las distintas apariciones del Resucitado y cómo no han creído a los testigos. Mirad que igual nos puede suceder a nosotros. ¿Hemos profundizado en el misterio de la resurrección, hasta el punto de poder decir con certeza moral y convicción: CREO? Cristo conoce las dificultades que acompañaban a sus discípulos. Su misión es confirmar y acrecentar su fe en el acontecimiento más grande que nunca ha habido, ni habrá: La resurrección de Cristo. “Su muerte fue un acto de amor. En la última Cena, Él anticipó la muerte y la transformó en el don de sí mismo. Su comunión existencial con Dios era concretamente una comunión existencial con el amor de Dios, y este amor es la verdadera potencia contra la muerte, es más fuerte que la muerte. La resurrección fue como un estallido de luz, una explosión del amor que desató el vínculo hasta entonces indisoluble del «morir y devenir». Inauguró una nueva dimensión del ser, de la vida, en la que también ha sido integrada la materia, de manera transformada, y a través de la cual surge un mundo nuevo. Está claro que este acontecimiento no es un milagro cualquiera del pasado, cuya realización podría ser en el fondo indiferente para nosotros. Es un salto cualitativo en la historia de la «evolución» y de la vida en general hacia una nueva vida futura, hacia un mundo nuevo que, partiendo de Cristo, entra ya continuamente en este mundo nuestro, lo transforma y lo atrae hacia sí” (Benedicto XVI, Homilía 15 de abril de 2006).

 

** “Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado”. ¡Señor, te pido que no eches tengas en cuenta mi pobre fe! Tu echaste en cara a los apóstoles su falta de fe. No te faltaba razón. ¡Cuántos milagros hiciste delante de ellos, cómo les enseñaste todo sobre ti y profetizaste, hasta tres veces, tu muerte y tu resurrección…! Pero era muy difícil creer esto, porque pensaban como los de Emaús, creían que tu eres un Mesías temporal y político que ibas a liberar a Israel de la opresión romana…e ibas a instaurar un nuevo Reino, en el que los apóstoles tendrían su puesto… ¡Señor, qué idea tengo de ti! Enséñame a aceptarte cómo eres, que pueda decir con firmeza: “Creo que eres el Hijo de Dios que ha resucitado y VIVE para siempre! Es verdad que les echa en cara su incredulidad y dureza de corazón, pero también viene a reafirmar su fe, a darles la seguridad que no tienen, que le vean vivo, comiendo, que toquen sus llagas… para que puedan decir con San Juan: “Es el Señor”.

 

*** Y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». Después de confirmar su fe y de animarlos, les hace una encomienda, que vayan por todo el mundo proclamando el evangelio a toda la creación. Es decir, proclamando la Buena Nueva, que Jesucristo es el Hijo de Dios vivo, que nació, vivió, fue crucificado, murió  y resucitó al tercer día y VIVE y nos trae la Salvación. Esta encomienda es la que nos hace el Señor a cada uno de nosotros. Hemos recibido la nueva Vida que Cristo nos ha conseguido con su Resurrección… Debo anunciar esta Buena Noticia a todos. ¡Señor, dame fuerza para ser un apóstol tuyo donde me has puesto!